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Tesoros del antiguo imperio

Tesoros del antiguo imperio

En las salas de exposiciones de la torre del campanario de la Asunción (Uspenski) y la Cámara de columna única (Odnostolpnaya) del Palacio del Patriarca del Kremlin de Moscú, hasta el día 15 de agosto, se exhibirá la exposición “Tesoros de los sultanes otomanos”, que es una continuación del programa de varios años de “Tesoros imperiales y reales en el Kremlin”. La exposición presenta la famosa colección del Museo de Palacio de Topkapi (Estambul), que se formó sobre la base de los más ricos tesoros de los sultanes otomanos. Por primera vez, los moscovitas y visitantes de la capital, podrán conocer parte del patrimonio de uno de los imperios más grandes en la historia de humanidad, que, durante cuatro siglos, fue el centro cultural del mundo islámico.

La exhibición incluye más de un centenar de objetos expuestos, los cuales son símbolos de poder, armas antiguas ceremoniales y de combate, incluida las capturadas por los otomanos en El Cairo, después de la derrota del imperio de los mamelucos, en el primer tercio del siglo XVI. Los visitantes podrán ver manuscritos, miniaturas, caligrafía árabe, hechas por maestros turcos e iranís en Estambul y Tabres, atavíos preciosos de los sultanes, de sus esposas e hijos, así como muchos otros elementos, que ilustran la historia y las tradiciones del imperio, y relata sobre la vida de la corte del sultán, entre los siglos XV—XVII, época de mayor florecimiento y poderío del Imperio Otomano.

El símbolo más importante del poder de los sultanes otomanos era el “matara”, recipiente de gran valor para el agua, que durante las celebraciones, era llevado cerca del sultán, por uno de sus favoritos. Este acto, puso en relieve la continuidad de la cultura de sus ancestros, se sabe que el “matara” de cuero, para tomar agua, se remonta a la antigua costumbre de los nómadas turcos. Un papel especial en la vestimenta del sultán, era asignado a las armas y cinturones. Cabe señalar que, esta tradición fue observada por los investigadores en la historia de Rusia: uno de las principales insignias del gran príncipe se consideraba, justamente, el cinturón.

Las colecciones más importantes de las muestras del Palacio de Topkapi, son los artefactos de guerra, que bien eran o regalos al sultán, o realizados por encargo personal suyo. Estos son sables, que pertenecieron a los sultanes otomanos — Mehmet Pitihua (El Conquistador), II Bayaceto, Selim I Yavuz (El Terrible), Suleiman Kanuni (El Legislador), y otros. Estas son curiosidades de museos, muchos siglos mantenidas en los tesoros de los sultanes y marcadas por una fina elaboración y riqueza en la decoración. Conjuntamente con las armas, en la exposición se muestran los “Alemas”, un tipo de estandartes, que simbolizan al padishá, durante las campañas y batallas militares. Generalmente, las llevaban o montaban detrás del monarca. Si durante el reinado de Solimán Kanuni (El Magnífico), había cuatro estandartes sultánicos, los padishá, que ocuparon el trono desde 1529, aumentaron su número a siete.

La muestra más famosa y visitada de la exposición del palacio de Topkapi, son sin duda, los tesoros. Los espectadores podrán ver airones, hechos de cristal de roca con grandes esmeraldas, que eran considerados, por los antiguos turcos, como un modo efectivo de protección contra los malos espíritus; recipientes con incrustaciones de piedras preciosas; jarras de zinc, con finos dibujos de oro, las cuales eran muy apreciadas por la corte del sultán; encuadernaciones de lujo del Corán; adornos de cristal del trono, que demostraban el poder y la autoridad monarca. Uno de los principales tesoros de las exposiciones de Topkapi, es considerado el casco ceremonial del siglo XVI, decorado con grabados de oro y piedras preciosas, estos cascos, los sultanes los vestían al entrar en alguna ciudad conquistada.

Un lugar especial en la colección del palacio otomano ocupa la porcelana china. La colección contiene más de doce mil piezas, donde, junto a especímenes raros de porcelana de las dinastías Ming y Yuan (siglos XIV—XVI), hay artículos “de seladón” y elementos con inscripciones en alfabeto árabe, especialmente fabricados en China para los otomanos. A partir del siglo XVIII, ya en mismo Turquía, los artículos de porcelana eran decorados con piezas de joyería, a la manera turca clásica.

En el territorio del Palacio de Topkapi, estaban ubicados los talleres palaciegos, de fama mundial. En ellos trabajaban los mejores artesanos de países y localidades que formaban parte del Imperio Otomano: turcos, griegos, georgianos, persas, húngaros, italianos, e incluso rusos. Ellos confeccionaban libros, carpetas, armas, tejidos y joyería. Cada monarca estudiaba algún oficio y alguna profesión. Por ejemplo, Abdul-Hamid II fue un famoso carpintero y autor de los más finos muebles del palacio, Suleiman I se dedico al oficio de la joyería, y Ahmed III era calígrafo.

La colección de manuscritos, es el segunda más grande después de la colección de porcelana. En el Museo del Palacio de Topkapi, se conservan obras escritas a mano, no sólo en turco, sino también en los idiomas árabes, persa y chagatai, una gran colección de raras miniaturas, así como muestras de finamente ejecutadas, casi transparentes, de tracerías en papel. En la exposición en Moscú, se presentan las obras maestras de esta parte de la colección, incluidos los álbumes del famoso calígrafo — Sheikh Hamdullaha quien realizo en el siglo XV, una revolución en el arte de la caligrafía, realizando retratos en miniatura de los sultanes y dibujos, cuyas raíces nos llevan, a las bellas artes islámicas de los siglos XIV—XV. Entre los objetos expuestos, hay uno muy singular, un retrato del embajador ruso, dibujado por orden del shah Abbas en los años 80 del siglo XVI. Esta es la primera imagen conocida de un diplomático ruso. Según los expertos rusos, en la miniatura está representado Gregorio Vasilchikov, enviado en misión diplomática a Persia, por el Zar Iván el Terrible.

Un modelo magnífico del arte otomano de tejido, son las prendas de vestir de los Sultanes, artículos de ropa de mujer y niños, exhibidas en la exposición. Estas obras de arte representan la más rica y única colección de trajes del mundo de los gobernantes turcos, asombrándonos con su lujo y magnificencia en los adornos, muchos de los cuales tienen un profundo significado simbólico. La diversidad de los materiales utilizados, se combina con el corte tradicional, en la exposición se muestran las distintas variantes de trajes ceremoniales, con mangas largas y cortas. Impacta, también, el buen estado de este vestuario sultánico único de los siglos XVI—XVII, la colección puede colocarse al mismo nivel que la colección de tejidos de los Museos del Kremlin de Moscú.

Durante cuatro siglos se formó una parte del palacio de los sultanes, un lugar de intimidad de la dinastía otomana — el Harem. Constaba de tres centenares de habitaciones, parte de las cuales, ocupaba el “centro de educación”, donde enseñaban a leer y escribir, literatura, música, costura, bordado y culinaria. La exposición presenta un retrato de Hurrem-Sultan, esposa de Solimán I Kanuni, la famosa Roksolana.

Investigadores occidentales hablan sobre su origen ruso, pero lo más probable es que ella era de Ucrania o de Galicia. Gracias a su extraordinaria belleza y aguda inteligencia, esta singular mujer, no sólo ganó el amor del sultán, convirtiéndose en su esposa legítima, sino también jugó un papel muy importante en los asuntos políticos del país. También, se supone que la esposa del sultán Haji Ibrahim, Turhan sultán -como Roksolana — tenía raíces rusas. Su sello perlado, se podrá ver en la exposición en Moscú.

El Palacio de Topkapi por varios cientos de años, no sólo sirvió de residencia de los sultanes otomanos, sino también como centro político y cultural de Turquía, lo que, por supuesto, lo relaciona con el Kremlin de Moscú. Las colecciones de los dos museos conservan monumentos únicos de importancia mundial, entre los cuales hay también regalos diplomáticos, que demuestran la larga relación entre ambos países.

La exposición de Moscú es parte del proyecto de intercambio -una respuesta a la exposición de los Museos del Kremlin de Moscú-, que se lleva a cabo en el Museo del Palacio Topkapi. No sólo es un evento cultural importante, es también una digna prolongación del diálogo entre nuestros países, manifestado tan claramente en el año, de la declaración de Estambul, como la capital europea de la cultura.

* Fuente: Fueron utilizados materiales del Sitio web “Museo del Kremlin de Moscú”